Néstor Guerrero, Alberto
Diez y José Silva fueron procesados como responsables del derrumbe del techo
del edificio donde funcionaba la Cooperativa Obrera , que dejó un saldo de siete
personas sin vida. Además, el juez Mauricio Zabala les dictó la prisión
preventiva, por lo que continuarán detenidos. Ahora los abogados de los
imputados tienen la posibilidad de apelar la medida y entonces será la Cámara de Apelaciones de la
provincia la que resuelva si hace o no lugar a los procesamientos, para definir
la posible realización de un juicio.
La resolución firmada por el magistrado indica que tanto Guerrero como Diez
fueron procesados por el delito de “estrago doloso agravado por haber puesto en
peligro de muerte a un número hasta la fecha no determinado de personas y
causado la muerte de 7 personas”, previsto en los artículos 45 y 186 del CP. En
cuanto a Silva, el juez lo acusó del mismo delito aunque en grado de partícipe
necesario.A Diez y Guerrero, en su calidad de arquitecto y propietario de la obra que colapsó, se les imputa llevar adelante la construcción de 10 departamentos sobre el edificio de calles Ortega y Gasset y Godoy donde funcionaba
S
En cuanto a Guerrero, el fallo explica que su conocimiento radica en la experiencia en la comercialización de materiales de construcción y en la realización de numerosos emprendimientos en ese rubro, con injerencia directa en las obras. Por todo, el juez considera que ambos mostraron absoluta indeferencia sobre el eventual resultado dañoso que podría acarrear una construcción de este tipo.
En cuanto a José Silva, se le imputa haber prestado una colaboración indispensable para que Diez y Guerrero realizaran la obra que colapsó. Según el fallo, “la colaboración de Silva con el hecho ajeno fue la de ejecutar directamente –los albañiles señalaron que trabajaba a la par de ellos– y hacer ejecutar las órdenes que le impartían Diez y Guerrero para la construcción de los diez departamentos, conociendo que el peso de dicha obra superaría la capacidad estructural que la losa podía soportar, de lo cual presumía antes y tuvo sobradas muestras en los días precedentes a la tragedia”.
Testigos
Uno de los albañiles que brindó declaración testimonial ante los fiscales explicó: “Existía una relación de dependencia de José Silva y Néstor Guerrero y que era el propietario del lugar quien solía ir a la obra una vez por semana, a la hora del almuerzo y hablaba sólo con Silva”.
Otro de los testigos detalló que el día del hecho en la hora del almuerzo, oyó decir a Silva: “Muchachos hay un problema, una viga se reventó, se abrió y eso me tiene muy preocupado”. Expresó que luego Silva se marchó y regresó a las 18, horario de salida de los albañiles.
“Pensar que Silva no quería agarrar esa obra, porque él estuvo como oficial albañil cuando construyeron la parte de abajo”, dijo otro testigo, dando entender que Silva conocía el estado de la estructura.
Para fundamentar el estrago doloso, el juez explica que hay elementos suficientes para sostener que Guerrero y Diez, por sus condiciones particulares y profesionales, su experiencia en el rubro y la forma en que realizaron la obra sobre la cual luego comenzaron a construir diez departamentos. “Sin tomar ningún recaudo para evaluar la resistencia de la construcción preexistente, se encontraban objetivamente en condiciones de saber que su conducta ponía en riesgo de colapso toda la construcción, y aún así se decidieron en contra del bien jurídico protegido y avanzaron en la edificación de los departamentos”.
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