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martes, 2 de octubre de 2012

Diputados tratan los despidos durante la dictadura


El diputado Russo se reunió ayer en la Legislatura con un grupo de trabajadores que fueron cesanteados o prescindidos durante la dictadura militar del ’76. Reclaman un reconocimiento histórico a través de un resarcimiento económico mediante la sanción de una ley. Argumentan las consecuencias, no solo laborales sino fundamentalmente sociales y psicológicas, que sufrieran luego de que fueran despedidos de sus puestos de trabajo durante la dictadura. Finalizada la reunión, Russo y los trabajadores acordaron avanzar en próximas reuniones en forma conjunta así como también solicitar al Poder Ejecutivo el dictamen final referido a este tema.
“Como toda ley, debemos apuntar a una norma que sea viable políticamente y factible económicamente, por eso estamos en los primeros pasos. Si bien este grupo de trabajadores viene hace un tiempo ya en este tema, el debate legislativo está sobre la mesa ahora”, dijo Russo.
El diputado provincial sostuvo que “el paso a seguir es hacer un pedido formal del dictamen del Poder Ejecutivo. Este bloque no trabaja desde la hipocresía, estudiamos el tema, evaluamos su viabilidad y avanzamos con los actores que intervienen. Ese es el camino que le daremos a este pedido también”.
En tal sentido, Russo argumentó que “buscaremos el consenso con el que debe contar esta norma para que efectivamente se implemente. Para la tribuna legislan otros, nosotros legislamos con responsabilidad asique apuntaremos a una norma que luego sea factible de implementación”.

viernes, 15 de junio de 2012

El periodismo en la mira

Al iniciarse la audiencia del jueves por la mañana, el Tribunal Oral Federal de Neuquén citó al periodista jubilado Carlos Alberto Galván quien agradeció ser invitado y juró por la Constitución Nacional. Galván de 72 años, vecino de Roca, se desempeñó como jefe de la corresponsalía en Neuquén del diario Río Negro en la década del setenta. Galván relató el incidente de la evasión de Rubén Ríos, en el puente carretero que une las provincias de Neuquén y Río Negro. Dijo que el 16 de agosto de 1976 cuando regresaba a su casa de Cipolletti, desde la agencia Neuquén, y cuando su auto se venía deteniendo por problemas mecánicos, ve pasar un auto lo pasó a toda velocidad y al instante ve como un hombre corría rumbo a Neuquén por el puente en calzoncillos y camiseta. Pensó que era un atleta pero se trataba de un hombre muy lastimado, con raspones y casi desnudo. Galván se dirige a pié hasta el destacamento que estaba a pocos metros y pide ayuda, pero cuando sale el hombre ya había sido socorrido y se iba en otro auto. Al día siguiente, Galván pasó por el destacamento policial para averiguar sobre el paradero del hombre pero no estaba el policía que lo atendió la noche anterior, algo inusual para esos días ya que el cambio de guardia estaba previsto a las 12 del mediodía. Entonces se dirigió al hospital regional de Neuquén. Allí nadie sabía nada, no había registros pero un par de enfermos comentaron que después de las curas, llegaron personas y se lo llevaron. Como era 17 de agosto día del homenaje a San Martín, llama a Roca para preguntar si había habido algún operativo y le responden que algo ocurrió en Roca e incluso se escaparon algunos tiros. El 6 de setiembre un hombre “con voz gruesa” llamó a la casa de Galván para amenazar y que se dejara de joder publicando cosas. El anónimo le espetó: “Carlitos, Julieta y Panchito (sus hijos) siguen jugando (como si los estuviera viendo). Fijate si un auto te estampa un chico contra la pared como una mariposa”. Entonces le contó al comisario Antonio Casal quien le recomendó que se fuera ese mismo día del país. Esa misma noche se fue su mujer y sus hijos en el tren que iba a Buenos Aires. Galván comentó que tres semanas después, su jefe del diario lo despidió para ayudarlo económicamente indemnizándolo y prometiéndole un nuevo cargo para su retorno. En setiembre, se fue al exilio y no volvió hasta 1982. En 1984 cuando regresó y empezó a trabajar como jefe de redacción del mismo diario. Un día se presenta Rubén Ríos en el diario y las declaraciones de su detención y fuga coincidían con lo que conocía. Galván dijo que luego de la detención llamó a Reinhold quien era el contacto con el batallón y las nuevas autoridades del país y le dijo que si lo publicaba, se atenga a las consecuencias. Galván testimonio frente al tribunal y dijo que preguntó no solamente por Ríos sino también por Cecilia Vecchi (porque cuando llegó al Valle en el año 1969 fue corresponsal del diario Río Negro en Cinco Saltos y él vivió allí y conoció a su padre) y otros casos de detenidas-desaparecidas. El periodista comentó que el 24 de marzo de 1976, a la mañana, fueron citados los corresponsales de los medios de comunicación en Neuquén por el comandante Horacio Tomas Liendo, no era invitación – acotó-, por el diario Río Negro asistió Julio Rajneri (director y propietario), para comunicar que el gobierno constitucional fue derrocado y la junta militar estaba en el poder. Liendo presentó a Reinhold como el contacto y ordenaron que las pruebas de galera (el armado con correcciones de cada página antes de mandar a imprimir el diario, último paso en el ciclo editorial) debían llevarse al comando para que se censurasen o no. En ese momento Rajneri objetó la falta de operatividad ya que el diario se imprime aún en General Roca, por los retenes ubicados en la ruta 22 y la distancia de 50 kilómetros que separa Neuquén de Roca; por lo que Liendo dijo que si le daba su palabra de caballero lo autorizaba a que utilizara la autocensura. El experiodista del Río Negro reveló que sabía de la existencia de una comunidad informativa -que era espías de la gendarmería, la prefectura y la Side, donde Guglielminetti participaba- y que en una columna de gremiales que escribió recibió el elogio de todas las centrales. Sobre los habeas corpus describió que eran pocos los existentes en esa época pero que primero iban a la comisaría, después al comando y por último a la agencia del diario. Explicó que a veces se publicaban pero eran espacios muy reducidos y había que mandar a Roca copia del habeas corpus, la declaración y el caset. Galván dijo que no conocía jueces solamente conocía al juez Carlos Arias, contra quien habían atentado. También indicó que supo que Liberatore estuvo desparecido pero solo eso y que cuando alguien aparecía como el caso de Darío Altomaro iban a contarlo al diario. Sostuvo que era muy difícil chequear la información en esos tiempos y que solo podía hacerlo con los dichos de los familiares o las escasas llamadas a Reinhold. Galván agregó que supo de los casos Jure, Kristensen, el grupo teatral Génesis, Alicia Villaverde, Darío Altomaro y otros que habían pasado por la Escuelita de Bahía Blanca. Acerca de Raúl Guglielminetti dijo que lo conocía de antes. Un día le informa Gustavo Somer que un hombre, peligroso delincuente, fue capturado en Neuquén. En esa época Neuquén era una ciudad tranquila y la noticia llamaba bastante la atención. El detenido era buscado por uso indebido de los uniformes de las tres armas, contrabando de armas y drogas y un incendio en el Amazonas. Tenía orden de captura nacional e internacional. Lo publicó porque la fuente era buena y oficial, con cierto despliegue y se olvidó pero unos días después aparece Guglielminetti a la agencia del diario preguntando por él. Lo va a ver, le extiende la mano, lo saluda, y le dice vos sos periodista hiciste lo que tenías que hacer no fuiste vos quien promovió esto, yo se quien fue y a partir de ahí la relación fue buena, incluso, simpática. Después de su relato a la justicia, ante los periodistas aportó que también el ex agente de inteligencia había deportado varios grupos de chilenos y los había entregado en la frontera con los carabineros durante la construcción de El Chocón. Mencionó en ese momento que Guglielminetti trabajó en el diario La Mañana del Sur y en LU5 y recordó que quien lo antecedió en la jefatura de la agencia Neuquén del Río Negro alguién lo propuso para que trabajara pero se opuso y no se concretó. También sobre la desaparición de Cecilia Vecchi dijo que le quedó la sensación de frustración y afecto por su padre y que si se hubiera publicado tal vez hubiese tenido una oportunidad. Galván aseguró que otros periodistas deberían hablar y mencionó que cuando entró el último general que fue gobernador (Domingo Trimarco) pasó por ser un demócrata pero en realidad ya se habían llevado a todos, habían desaparecido a todos, habían torturado a todos y este se juntaba con los periodistas a comer asados incluso hay notas en las que son francamente simpáticos con Trimarco. Tal vez se habían acostumbrados a vivir con la dictadura pero si pasó, dijo. Recomendó que son interesantes las colecciones de diarios para leerlas con sentido crítico, son preciosas. La prensa fue cómplice sostuvo y expresó que una de las cuestiones más concretas es que creo que no fueron tan tontos los militares-genocidas que siempre se pusieron a la prensa en contra, esta vez les ofrecieron algo, les ofrecieron créditos fáciles. Apuntó que los grandes diarios diversificaron absolutamente su producción, dejaron de ser un diario, como Clarín que dejó de ser un diario, son un grupo económico, que antes siendo solamente diarios tenían una sola causa para defender, que era la libertad de prensa y la libertad de expresión. Al diversificarse –argumentó- comenzaron a defender sus propios intereses pero hubo una más. Cuando Cavallo en 1981 licua la deuda privada externa y la hace pagar a todos los argentinos, nosotros pagamos el edificio del diario Río Negro y una impresora de un millón de dólares que la pagamos nosotros, la licuó, la distribuyó en la sociedad. Massaccesi (Horacio, ex gobernador de Río Negro) en un libro que escribió, que se llama “Haceme senador” y que esta destinado a Rajneri, cuenta como fue que pudo obtener el crédito para el edificio que no podía alcanzar a las empresas que estaban en los valles irrigados, esa era la prohibición, al sur del río Colorado. Se hizo una salvedad, una franja que va del río Colorado hacia el sur por la calle Sarmiento y va por la avenida Roca hasta la vía. Conoció a Quiñones en Cinco Saltos Cuando era corresponsal del diario Río Negro en Cinco Saltos, conoció al suboficial ayudante de la policía rionegrina Miguel Ángel Quiñones. Relató que en una oportunidad desapareció de su casa cerca de dos meses y su esposa le cuidaba los hijos. Se decía que estaba en Cuba. Pero Galván reconoció que le llamó mucho la atención cuando regresó y la policía no le aplicó ninguna sanción. Cuando comenzó la dictadura lo vió en un allanamiento a la CGT, ese día no había ningún oficial de justicia pero estaba Quiñones y mencionó que no lo volvió a ver hasta el año 1990 en Viedma. La segunda citada a declarar durante la mañana fue Silvia Bottinelli, quien detalló la detención junto a su hermana Cristina, quien falleció en el exilio de México en 2009 tras un largo padecimiento de las secuelas de torturas ocurridas en 1976. Silvia Bottinelli, ex docente y chacarera de General Roca, contó que fue secuestrada en 1976 en su casa de Cipolletti, mientras cenaba con su pareja Luis Genga y Jorge Villafañe. Un grupo de civiles armados ingresaron a su casa, los vendaron y los trasladaron a La Escuelita de Neuquén. Los torturaron e interrogaron sobre sus actividades y simularon dos veces un fusilamiento. Uno cerca del río y otro en el interior de un edificio. Relató que sufrió una tortura sicológica cuando le mencionaban la presencia de sus padres (que eran de La Matanza, Buenos Aires) en la región y le prometían un reencuentro al año siguiente en la plaza de Cipolletti. Bottinelli junto a Villaverde fueron abandonados en la ruta 22 cerca de Arroyito y en colectivo regresaron a sus casas, pero esa noche Villaverde no quiso pasar a su casa y no se vieron nunca más. Silvia, después de la liberación también de su hermana y Genga, se dirigió a la comisaría de Cipolletti para dejar sin efecto el habeas corpus y se encontró con Camarelli quien el dijo que la próxima vez no se vaya sin avisar. Dijo que se quedó en la zona hasta diciembre cuando se trasladó a Buenos Aires y en junio se fue exiliada a España. Su hermana Cristina quedó con parálisis facial y tenía tres lesiones cerebrales como resultado de las torturas recibidas; cosa que supo, cuando la visitó en México en 1977. A Cristina no se le permitía viajar por la altura que debía remontar los aviones y por eso solamente en el año 2000 pudo venir al país. Al finalizar su testimonio, Silvia Bottinelli sentenció al tribunal a buscar la verdad al indicar que su hermana murió en el exilio porque la justicia es lenta y que con su declaración quiso reivindicar su nombre, lo que motivó el aplauso cerrado y lágrimas de muchos de los presentes en el salón de Amuc. Durante la mañana estuvieron presentes en la sala los imputados Antonio Camarelli y Desiderio Penchulef y al menos cincuenta alumnos secundarios pertenecientes a la Escuela del Padre Fito (que egresan como bachilleres con orientación en medios de comunicación) y del Cpem 47 presenciaron las audiencias de la mañana.

jueves, 14 de junio de 2012

Ayer declaró Genga en el segundo juicio a los militares

Después de casi una hora y media de relatar en detalle lo que vivió en 1976, Luis Alfredo Miguel Genga miró fijo a los jueces y sentenció: “No vengo a vengarme de nadie, no quiero venganza, quiero colaborar con la Justicia. Que nunca más vuelva a suceder señores jueces, hagan justicia”. La declaración de Genga tuvo lugar en la tarde de ayer durante el juicio a 23 represores por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. El hombre de 72 años, quien años atrás fue secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UNTER), se sentó frente al Tribunal Oral Federal y contó los días previos a ser secuestrado en septiembre de 1976, de su violenta estadía en lo que cree que era el predio del Batallón de Ingenieros 181 y de su liberación y posterior exilio en España. En su relato, ubicó a los imputados Gustavo Vitón, jefe militar en la Comisaría 24 de Cipolletti, y a Antonio Camarelli, jefe de esa dependencia policial, durante un interrogatorio días después del 24 de marzo de 1976. A Vitón también lo sitúo en una redada que personal armado realizó esa misma noche en la casa de las hermanas Bottinelli, en la calle San Martín al 700. Genga confirmó los dichos de la testigo Stella Maris Sosa, una docente que trabajaba a su lado en la Escuela 50 de Cipolletti, quien antes había relatado a los jueces cuando un grupo de soldados, liderado por un policía, ingresó por la fuerza al establecimiento y se llevó libros y documentación. Respecto del secuestro, Genga contó que una noche de septiembre de 1976 estaba cenando en la vivienda de las hermanas Bottinelli y con Jorge Villafañe, cuando fueron sorprendidos por personas que los obligaron a ponerse contra la pared, los encapucharon y golpearon. Luego, a Genga y a Cristina Bottinelli los subieron a un auto y se los llevaron. “Hicimos un breve recorrido y paramos, me dio la idea de que era la comisaría de Cipolletti. Minutos después seguimos viaje, pasamos la rotonda y el inconfundible puente -por el traqueteo del auto- y tras unos kilómetros doblamos a la izquierda”, explicó. Genga dejó en claro que pese a estar encapuchado cree que lo habían llevado al predio del Ejército donde funcionaba La Escuelita, donde permaneció quince días y, según relató, día por medio lo torturaban e interrogaban. “Me preguntaban por las actividades gremiales y ese tipo de cosas mientras me golpeaban con extrema violencia. No me picanearon por suerte”, detalló. Dejó en claro que nunca reconoció a sus torturadores porque siempre estuvo vendado y que sólo escuchó el nombre "Pedro" como uno de los militares que estaba a cargo del lugar donde permaneció secuestrado. Contó que fue liberado cerca de Barda del Medio y que pudo llegar a Cipolletti porque se tomó un taxi. Cuando lo “soltaron”, aseguró que en el baúl del auto iba junto a Cristina Bottinelli, liberada ese mismo día. Tras su liberación, Genga regresó a sus tareas como director de la escuela y meses después se exilió en España, donde nacieron sus tres hijas. “Lo más duro fue el exilio más que las torturas porque vivía pensando en mi gente, en mi país”, sostuvo Genga quien regreso a la Argentina en 1992. "Fue como volver a ver el sol", aseguró. Hoy será el turno de Silvia Beatriz Botinelli, quien también fue secuestrada la noche del 2 de septiembre y llevada hasta “La Escuelita”, donde oyó a Genga y a su hermana. Los interrogatorios a los que la sometían en el centro clandestino giraban en torno a las personas que trabajaban en la Universidad Nacional del Comahue, incluida Cristina, que era profesora en la casa de altos estudios. Durante la mañana, se escuchará a Roberto Aurelio Liberatore, que fue detenido el 6 de septiembre de 1976 de la casa de su madre, Celestina Garabito, en Cinco Saltos (Río Negro), y conducido hasta la comisaría de aquella ciudad. Luego de una breve estadía en la comisaría de Cipolletti lo trasladaron a “La Escuelita”, donde fue torturado mientras lo consultaban sobre su actividad gremial en la empresa Indupa. El último testigo del jueves por la mañana será Carlos Galván. Por la tarde, está previsto que declare Francisco Tomasevich, quien estaba en Suecia para cuando fue convocado durante la semana en la que se debatió el “Operativo Cutral Co”. Tomasevich integró el grupo de detenidos – desaparecidos que fue torturado en la comisaría de la comarca petrolera, y luego de pasar por tormentos y la legalización en la U9, fue destinado a Rawson, desde donde pudo hacer uso de la “opción de salir del país”, eufemismo de protección que encontraron en la comunidad internacional los presos políticos en las cárceles de la dictadura. Por la tarde también integran el cronograma Celestina Garabito, Tomás Roldán y Ambrosio Ruiz. Fuentes: Diario La Mañana Neuquén Río Negro y Sindicato de Prensa de Neuquén.

viernes, 20 de abril de 2012

Gladis Sepúlveda declaró que reconoció al desaparecido Carlos Schedan durante su detención


La testigo reconoció que vio a Carlos Schedan en la U9 de Neuquén. Schedan, quien permanece desaparecido, fue detenido por la policía en su lugar de trabajo en 1976. Hubo varias intervenciones por parte de los abogados defensores y de la querella en los que el Tribunal debió intervenir.
La empleada de la Universidad Nacional del Comahue Gladis Sepúlveda, estudiante de la carrera de Servicio Social en 1976, relató que conoció a Virginia Recchia, esposa de Schedan, en la cárcel de La Floresta (Bahía Blanca) en setiembre del 76. Le comentó que a su hija la había dejado con una vecina y le describió cómo era su marido secuestrado y cómo vestía, lo que le permitió a Gladis reconocerlo como uno de hombres que estaba en la U9 también detenido y que fue trasladado junto con ella desde Neuquén al centro clandestino de Bahía.
El 11 de junio de 1976 un grupo comando atacó la casa de los padres de Sepúlveda, a quienes detuvo e incomunicó durante dos días junto a sus hermanos y su abuela de 78 años. La mujer era alumna de la carrera de Servicio Social y como no estaba en su casa, dejaron una guardia policial en su domicilio y al resto de la familia encerrada.
A los tres días, acompañada de su madre y el cura párroco de Cipolletti, se entregó en la comisaría de esa ciudad. Allí fue interrogada y le confirmaron que fue detenida por orden del V Cuerpo de Ejército para solicitar datos sobre otros estudiantes detenidos-desaparecidos. El 15 de ese mes fue trasladada con los ojos vendados a la Unidad de Detención 9 de Neuquén donde le hicieron firmar una libertad que no llegó, porque horas más tarde fue trasladada a Bahía Blanca. En “La Escuelita” de Bahía identificó a Susana Mujica, Alicia Pifarré, Cecilia Vecchi y Mirta Tronelli. También dijo que “reconocí a Mónica Morán porque era alumna de la Universidad y hacía teatro. A ella la sacaron con mucha violencia e insultos”. Dijo que “teníamos algo en la cabeza que nos decía si nos iban a matar o no”.
Sepúlveda, de 60 años, declaró que reconoció a otros sobrevivientes en La Floresta , entre otros a María Emilia Salto, Laura Manso, Virginia Recchia y Graciela Juliá.
Luego relató su traslado al penal de Devoto, donde estaban en cada pabellón se agolpaban entre 50 y 60 personas. En agosto del 79, tras pasar por varios meses por “la calesita”, como se describía al cambio continuo de celdas de los presos, de un pabellón a otro, de unas celdas a otras de a tres o cuatro para desalentar los vínculos entre ellos, se pudo exiliar a Alemania.
Antes de finalizar su declaración, Sepúlveda pidió “un agradecimiento al ex presidente Néstor Kirchner y a la actual presidenta, Cristina Fernández, por haber permitido llevar adelante los Juicios por la Verdad y la Justicia y a los organismos de derechos humanos” y dirigiéndose al tribunal solicitó “justicia, en nombre de los compañeros desaparecidos”. Se retiró ovacionada de la sala de audiencias.
Pasado el mediodía se presentó Élida Sifuentes quien dijo sobre Virgina Recchia que “la conocí en la cárcel, no la conocía de antes, estuvimos poco tiempo, no llegamos a establecer un contacto, estábamos en la cárcel de La Floresta, estaba muy atemorizada”.
Al salir de la sala de audiencias, Sifuentes dijo que “estaba muy tranquila, me sentí muy apoyada por colegas y familiares” y se lamentó de la ausencia de “los compañeros que jamás van a poder dar testimonio de lo vivido”.
Sifuentes confesó que “estamos hablando de la verdad, si hubo detenciones y represión fue contra todos aquellos que estábamos organizados por la transformación de un mundo más justo, fuimos reprimidos por pensar como pensábamos”.
Sobre la ausencia de los imputados, opinó que “hubiera preferido que estuvieran, aunque no es nada sorprendente”.

Imputados ausentes
Estuvieron ausentes nuevamente la mayoría de los imputados en el salón de AMUC. Desde el Consejo de la Magistratura, en Buenos Aires, el represor Oscar Reinhold pidió por teleconferencia ser trasladado a una sala contigua y ya no presenciará el juicio. Lo mismo ocurrió después con José Ricardo Luera, por lo que sólo se verá por la pantalla, desde Bahía Blanca, al ex interventor de la policía neuquina, el militar Osvaldo Laruella Crippa.
Las audiencias testimoniales continuaron esta mañana con una declaración anulada de Roberto Oscar Soria, médico policial que atendió a Virginia Recchia cuando ésta ingresó a la sede policial después de haber sido interrogada y torturada en el centro clandestino de detención La Escuelita.
Soria, de 70 años, quien declaró por el caso de la detención y tortura de Virginia Recchia, se desempeñaba dentro del departamento de Sanidad de la Policía de Neuquén y quedó al borde del falso testimonio al contradecir sus dichos con las declaraciones formuladas en 2007.
Soria declaró que recordaba haber atendido a personas atadas de pies y manos o con marcas en las manos, y ante una pregunta de la querella respondió que en 24 años de profesión no atendió a personas torturadas con picana eléctrica. Según figura en el expediente, era uno de los médicos que pudo haber recibido a los secuestrados que eran traídos de la tortura y reingresados a la U9, mientras que específicamente se lo citó por el caso Recchia porque la atendió en la alcaidía de Neuquén cuando venía desmayada de una sesión tortuosa.
El abogado Marcelo Hertzriken Velazco pidió que Soria sea detenido por reticente y el Tribunal resolvió finalizar el testimoni porque estaría “autoincriminándose”.
Soria aseguró ante los jueces que ante cualquier tipo de atención médica se extendía un certificado con firma y sello y se dejaba asentado en un libro de actas, pero no reconoció ni recordó el nombre de Viriginia Recchia. El doctor dijo que, en el ámbito médico, Hilarión de la Paz Sosa “era una persona normal” y lo describió “como un colega con el que trabajamos juntos”.

Fuente: Sindicato de Prensa de Neuquén. www.spnqnq.com.ar/juicio

jueves, 8 de marzo de 2012

La Escuelita II: Fijaron fecha de inicio el 28 de marzo

El miércoles 28 de marzo a las 9 se iniciará el segundo tramo del juicio por violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la última dictadura militar en la región.
Ayer, el Tribunal Oral Federal de Neuquén informó que en el marco de la causa denominada "Luera, José Ricardo y otros s/delitos contra la libertad y otros", conocida como "La Escuelita II", la Cámara Federal de Casación Penal decidió mantener la decisión adoptada en la que se designaba a Mariano Lozano como integrante del tribunal y a Norberto Ferrando como juez sustituto que juzgará a 24 imputados, incluidos siete ex jefes militares que fueron acusados y condenados en 2008 por crímenes de lesa humanidad en el primer proceso judicial, además de integrantes del Ejército, Gendarmería, Policía Federal, policías de Neuquén y Río Negro, y de servicios de inteligencia que integraban los operativos de persecución, desaparición y tortura en los centros clandestinos de detención.
El comunicado firmado por Orlando Coscia, presidente del Tribunal, y Eugenio Krom, primer vocal, señala: "Fíjase el inicio de la audiencia de debate para el día 28 del corriente mes y año a partir de las 9, debiendo procederse a la adecuación del cronograma de las jornadas de juicio".
El pasado viernes, el Tribunal Oral Federal de Neuquén decidió suspender el comienzo del juicio tras conocer la resolución de la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca que había resuelto dejar sin efecto la designación del juez Lozano para integrar y mencionar en su reemplazo al juez Norberto Ferrando y, como jueza sustituta a María del Carmen de la Barrera de Ingelmo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Protesta por la suspensión del segundo juicio contra militares

Hoy a la mañana organizaciones gremiales y de derechos humanos se movilizaron en el centro neuquino en reclamo por la suspensión de los juicios contra los represores. La APDH Neuquén, Ceprodh y las Madres de Plaza de Mayo filiar Neuquén y Río Negro, se dieron cita para brindar una conferencia de prensa frente al Tribunal Federal N° 4 de calle Carlos H. Rodríguez 46 de Neuquén capital.
Las abogadas querellantes e integrantes del Ceprodh Ivana Del Bianco y Natalia Ormazabal en diálogo con Radio Sayhueque se quejaron por la segunda postergación del juicio que debió comenzar hoy. En esas audiencias –que serán reprogramadas para los próximos meses- se juzgarán a los responsables por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura de 1976-1983 en la zona.
Del Bianco indicó que “estamos compartiendo la bronca por la suspensión, ha venido gente de Cutral Có que vienen una y otra vez a declarar, por notificaciones o trámites de la justicia” y reiteró que “los compañeros siguen esperando y por decisiones arbitrarias de la justicia que se siguen postergando”. Agregó que “para nosotros es (responsable) el poder judicial y el gobierno nacional porque el gobierno nacional se llena la boca hablando de derechos humanos, de acelerar estos juicios y lo cierto es que no hay jueces y cuando se van a llevar adelante, los juicios no se hacen porque no hay lugar, porque no hay jueces y los genocidas se van muriendo porque están viejos, otros con prisión domiciliaria, algunos están excarcelados y cada compañero sigue esperando que pase algo con su caso porque son casos individuales y es la justicia la que dice qué casos se tratan y cuales no”.
Indicó también “el caso de la compañera Dora Seguel que todavía no tiene a nadie imputado, no hay procesados, ni están elevados a juicio y, todo eso, solamente alenta la impunidad que vienen gozando hace muchos años”.
Por su parte Ormazabal señaló que “esto nos parece que es una tomada de pelo, escuchábamos a Nano Balbo que dijo que hace un año que tengo mi vida paralizada a la espera del juicio”.
Acerca de la prisión domiciliaria de los represores acusados en el primer juicio, mencionó que el tribunal rechazó el pedido formulado por la querella. 

lunes, 5 de marzo de 2012

Escuelita II: Se suspendió otra vez el segundo juicio contra los represores

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Neuquén suspendió el inicio del juicio a los responsables del circuito represivo en la región durante la última dictadura militar. Es por la designación de dos nuevos jueces, cuyos nombramientos deben ser notificados a las partes. Aún no fue definida la nueva fecha.
El Tribunal Oral Federal dispuso suspender por segunda vez el inicio del juicio en la causa conocida como La Escuelita II, que iba a comenzar el 7 de marzo. Es por la designación de dos jueces sustitutos realizada por la Cámara Federal de Casación Penal.
En reemplazo del juez Mariano Lozano, Casación nombró al ex magistrado (jubilado) Norberto Ferrando. La también jubilada María del Carmen de la Barrera de Ingelmo se desempeñará como cuarta jueza.
Ambas designaciones fueron notificadas hoy al Tribunal Oral Federal (TOF) de Neuquén, por lo que este cuerpo dispuso la suspensión del juicio “atento a la proximidad del inicio de la audiencia del debate”.
Es que el TOF debe notificar de esta resolución tanto a los nuevos magistrados designados (quienes pueden aceptar o no ocupar esa función), como a todas las partes involucradas en el debate oral. Cualquiera de ellas puede recusar a los magistrados electos por Casación. Todo esto tiene -claro- “plazos de práctica que exceden la fecha prevista para el inicio del debate”.
Inadmisible
El Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, organismo querellante en la causa, emitió un comunicado al respecto.
“Hace más de cuatro años que se llevo adelante el juicio contra 8 genocidas que actuaron en la zona y fueron condenados, y después de todos estos años, se vuelve a suspender este juicio. Nos parece inadmisible por la expectativa generada a los sobrevivientes y a las familias de los compañeros que no están, y a todos aquellos que queremos verlos enjuiciados y condenados en cárcel común. El tiempo que pasa sin que sean juzgados solo favorece a los genocidas que siguen en sus casas o están excarcelados“, aseguró Ivana Dal Bianca, abogada del Centro.
La profesional subrayó que la suspensión se dispuso a pocos días de que la Cámara de Casación aprobara reglas prácticas para agilizar los juicios (ver la acordada).

miércoles, 29 de febrero de 2012

Zaffaroni dará una charla en Neuquén

La Secretaría de Extensión de la Facultad de Humanidades organizó la charla-debate denominada “Ciencias Sociales y algunos caminos siniestros de la ciencia penal”, que dictará Raúl Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de la Nación, académico de prestigio nacional e internacional y de reconocida trayectoria, no sólo en el mundo de la ciencia jurídica sino por su compromiso militante en el campo de los derechos humanos.
La charla-debate de acceso libre y gratuita será el viernes 9 de marzo a las 19.30 horas en el Aula Magna “Salvador Allende”. Para la prensa, está previsto un encuentro con Zaffaroni a las 11, en la exbiblioteca central.
La visita de Zaffaroni se produce en el marco del comienzo en Neuquén del segundo juicio contra criminales de lesa humanidad y, además, es el mes aniversario del Golpe de 1976. 

Ana Pechen estuvo presente en el Encuentro de Cantoras y Cantores de Varvarco-Invernada Vieja

La vicegobernadora Ana Pechen asistió al XXVIII Encuentro de Cantoras y Cantores Populares del Norte neuquino en la localidad de Varvarco-Invernada Vieja realizado el fin de semana pasado.
Al llegar a la localidad, Pechen se reunió con Martín Medel, presidente de la comisión de fomento, en el edificio municipal, con quien realizó un recorrido de obras. Pechen destacó los avances de la hostería ubicada frente a la confluencia de los ríos Neuquén y Varvarco.
Después del recorrido las autoridades se dirigieron al predio donde se realizó un almuerzo comunitario. El evento fue amenizado por grupo folclórico chileno 'Narihue', proveniente de Chillán. Entre los integrantes del grupo se encontraban cantoras populares.
En la presentación explicaron que entre el Norte de Neuquén, Sur de Mendoza y Chile, existe una "micro región cultural" que históricamente se encontraba con sus cantoras a recitar sus lamentos e historias. Sin embargo, y especialmente desde la última dictadura militar, esa costumbre se fue perdiendo hasta hace poco tiempo, en que se empezó a reconocer a las cantoras.