viernes, 30 de noviembre de 2012

Una baldosa para recordar a un militante desaparecido


Una baldosa en la vereda de una casa sobre calle Elordi, en la cuadra entre Fotheringham y Jujuy, recordará que allí vivió Aníbal Martínez Durán, un militante de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que desapareció en marzo de 1975 en manos de la Triple A.
Martínez Durán es uno de los 30 mil desaparecidos que dejó la época más sombría de la historia reciente. Ayer hubiese cumplido 64 años.
Sus hijos Facundo y Verónica Martínez participaron del homenaje con antiguos compañeros de militancia, el padre Rubén Capitanio, representantes de organizaciones de derechos humanos y tres madres de víctimas de violencia institucional: Rosa Schönfeld, madre de Miguel Bru; Miriam Medina, madre de Sebastián Bordón; y Dolores Demonty, madre de Ezequiel Demonty. También participó Paula García, de la organización HIJOS.


Una década de persecución
“Mi viejo tiene la primera caída en el '69, en el gobierno de Onganía. Él logra escaparse, pero lo secuestran a mi tío y lo torturan con picana. Producto de eso, al otro día se muere mi abuelo. Es el primer golpe duro que tiene la familia y que termina con la desaparición de mi viejo, en el '75, a manos de la Triple A”, recordó Facundo, quien junto a su hermana vivió su infancia en la ciudad, en la casa de sus abuelos. Le agradeció a Capitanio por la valentía que tuvo durante la dictadura, tanto para denunciar por los desaparecidos como por el refugio que supo ser la iglesia para los familiares.
El dirigente del PJ Aldo Duzdevich recordó el paso de Aníbal por la casa que compartía un grupo de militantes. Dijo que en esa época no era habitual preguntar demasiado por la residencia o la familia para preservarse entre sí. Sin embargo, lo recordó como un “tipo muy comprometido, muy jugado, con una enorme vitalidad”.
“En estos días me venía la frase de Videla cuando decía: 'los desaparecidos no están, no existen'. Hay que combatir ese 'no están' con miles de baldosas”, dijo Duzdevich, y agregó: “Con el tiempo, al pasar una madre con su hijo, cuando éste le pregunte qué es un desaparecido, ella tendrá que explicarle, sin importar su ideología, que hubo una dictadura sangrienta en la Argentina en la que desaparecieron 30 mil jóvenes, y se estará sembrando allí la construcción de la memoria colectiva. Se estará sembrando allí este pensamiento del nunca más”.

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