jueves, 20 de septiembre de 2012

Fuerte respaldo al voto juvenil en la primera audiencia pública del Senado


Los adolescentes le aportaron color y fervor político a la ronda de exposiciones sobre el proyecto que establece el sufragio optativo a los 16 años. "Les pido que los dejen votar", afirmó el sobreviviente de La Noche de los Lápices, Pablo Díaz.
Rastas, remeras con consignas políticas, cabellos coloridos, aros vistosos de tan gigantes, pañuelos en la cabeza, jeans desgastados, mucho entusiasmo y firmeza política. Eso es lo que aportaron los jóvenes, que ayer fueron mayoría, en la primera audiencia pública por el proyecto que autoriza a votar a partir de los 16 años. Todos respaldaron la iniciativa, incluso con críticas, y le quitaron la acostumbrada formalidad y gestualidad que les suelen otorgar los senadores a las diferentes actividades que protagonizan en la Cámara Alta.
La primera parte de la audiencia, que condujo el presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, Marcelo Fuentes, la protagonizaron funcionarios nacionales. El ministro de Educación, Alberto Sileoni, no escatimó argumentos a favor de la norma: "Es una apuesta hacia los jóvenes y la ampliación de derechos siempre es una conquista y nunca un retroceso." El ministro consideró que el proyecto no presupone que todos tienen vocación política "sino que es deseable que se incorporen a la política. La participación no admite adjetivaciones. Se trata de un proyecto que es una apuesta hacia los jóvenes y que les expresa confianza."
El vicepresidente Amado Boudou estuvo presente y aseguró que los que se oponen al proyecto quieren "una democracia de élites". Es más, comparó los argumentos en contrario con aquellos "que se usaron para rechazar el voto de las mujeres y para que sólo pudieran votar los mayores a 21 años".
Tullio se concentró en resaltar que "este aporte histórico a la inclusión electoral" no tiene nada de "oportunismo político". Consideró que el voto debe ser optativo para este grupo etario, que representaría un 4,6% del padrón, porque debe dársele "una posibilidad de hacer más viable el derecho, de no convertirlo de pronto en una carga, sino que se vaya incorporando".
Curiosamente los radicales que hablaron no eran secundarios. Todos fueron universitarios, como el presidente de la FUA Emilio Cornaglia, quien buscó lucir sus dotes discursivas hablándole directamente al senador Aníbal Fernández, uno de los autores del proyecto.

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