jueves, 9 de agosto de 2012

Hruschka "no era ajeno a las torturas en Cipolletti"


El jefe de la regional segunda de la policía Roca en 1976, Guillermo Hruschka, no declaró ayer ante el peligro de que se autoincriminara en el juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en Neuquén.
El fiscal de la causa, Marcelo Grosso se opuso férrreamente a la presentación del testigo que había sido citado a primera hora, y tras una hora de deliberación, el Tribunal en forma unánime le dio la razón y liberó a Guillermo Hruschka de testimoniar en la audiencia.
"No va a ser recibido su testimonio para preservar su situación procesal", le informó el presidente del tribunal, Orlando Coscia, tras lo cual el exjefe policial rionegrino se retiró de la sala de audiencias.
"La imputación contra él sigue vigente" explicó el fiscal, quien cuando esta causa se investigaba en General Roca, lo indagó por delitos de lesa humanidad, por el secuestro y las torturas que sufrieron, entre otros, el primer secretario general de la Unter, Luis Genga, las hermanas Silvia y Cristina Botinelli, el sindicalista Rubén Ríos, y el ex bancario Eduardo París, entre otros casos que recordó.
Varios de esas denuncias integran los 39 hechos de secuestros y torturas por las que se lleva adelante este juicio.
"Defecto formal"
Grosso detalló que esa indagatoria luego fue anulada "no porque fuera inocente Hruschka, sino porque se le encontró un defecto formal; pero la acusación sigue vigente. Cuando la causa se remitió a Neuquén, la fiscalía –federal neuquina– le reiteró los hechos imputados y los de otras víctimas y se dijo, "téngase presente" (por el juez Guillermo Labate) y nunca decidió qué hacer, hasta que el juzgado no defina esto, no se puede sentar como testigo porque para la fiscalía es un imputado", amplió luego en rueda de prensa.
Para la fiscalía, el comisario rionegrino retirado "como jefe de la regional segunda de Roca que en ese momento era una de las más importantes en la provincia de Río Negro, no podía ser ajeno a lo que pasaba adentro y afuera de la comisaría de Cipolletti; hay determinados elementos como por ejemplo qué hacía el oficial Miguel Quiñones en la comisaría de Cipolletti (uno de los imputados en la causa como los interrogadores en la comisaría de Cipolletti) si era de la regional segunda; nadie sabe porqué estaba funcionando allí, y hay una posibilidad de que fuera enviado expresamente" por parte de un superior.
Para el abogado Hernán Corigliano, defensor del militar Gustavo Vitón –interventor militar de la comisaría cipoleña en 1976–, la declaración de Hruschka "la solicité porque era fundamental para aclarar quién estaba a cargo y quién ejercía el control operacional sobre la policía de Río Negro, porque en esto hay una confusión: cuando se produce el golpe de Estado, el jefe del Batallón lo envía a Vitón a la comisaría de Cipolletti para prevenir posibles disturbios, porque se preveía que podía ocurrir eso", dijo.
En una extensa resolución, el Tribunal evaluó que con las constancias que hay en la causa, el testigo se podía "autoinculpar" por estar sospechado y que la citación para que compareciera ayer "sólo puede interpretarse como una errada autorización en el caso concreto, natural y propio del volumen de la causa y prueba tratada".
Investigan su participación
Se detalló que además de los casos por los que fue indagado en su momento en Roca, se investiga su participación en las desapariciones de Marta Rosa Cea, María Cristina Lucca, Trezza, Saez, Gómez, Amalia Cancio, Pichulmán, Contreras, Carmona, Kristensen, Novero, Rodríguez y Sotto, entre los nombrados en la resolución.

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