miércoles, 2 de mayo de 2012

“Finalmente siempre triunfa la ética en la historia”



Ayer por la noche, en un colmado salón de actos de la escuela 201, las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle celebraron sus 35 años con la presentación del libro: “Ni un paso atrás, testimonio de vida y de lucha”. Asistió a la jornada el historiador y periodista, Osvaldo Bayer.
Precedidas por una ruidosa batucada, ingresaron minutos antes de las 20, Inés Ragni y Lolín Rigoni. “Los tamboriles”, como describió Lolín, se mezclaron con el vigoroso grito: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”.
El lugar de los festejos fue el salón de actos de la escuela 201, ubicada en Salta y Belgrano de la ciudad de Neuquén. Anahí Pereira y su banda musicalizaron la noche, en la que se presentó el libro: “Ni un paso atrás, testimonio de vida y de lucha”. Las autoras -Emilse Kejner, María Cecilia Azconegui y Miriam Gasparini- relataron los encuentros con Lolín e Inés, y recorrieron brevemente la obra que atesora la vívida historia de estas mujeres.
Saludaron a las Madres el padre Rubén Capitanio y Liliana Obregón, quien prologó el libro, referentes de organismos de Derechos Humanos -Hijos, Zainuco, el Grupo de Apoyo, Ceprodh- representantes de sindicatos- Aten y Ceramistas- de partidos políticos.
En todo momento estuvo presente Beba Mujica, integrante del grupo, ya fallecida. Especialmente cuando la mencionó la directora de radio comunidad “Enrique Angelelli”, donde las Madres tienen la audición “La Plaza” desde hace 25 años.
Las palabras más emotivas fueron las de Oscar Ragni, de la Corriente por los Derechos Humanos de Neuquén y compañero de Inés. Dijo: “esa experiencia que vivimos juntos yo no puedo separarla y decir qué sentí o qué me pasó, porque no sería correcto, no diría la verdad, me faltaría la otra parte, y la otra parte es Inés”. Y añadió: “Las Madres tienen un valor agregado, y es eso, mamá. Y la militancia de mamá no es cualquier cosa”.
 “Ya antes que nos echaran a la calle a luchar por esto teníamos años compartidos, felizmente con la familia, los cuatro. Después vino lo otro. Y después fuimos conociéndonos entre los dos, distintas facetas de cada uno. No pretendo hablar en primera persona, pero quiero con esto que entiendan que es un poco difícil hablar con objetividad cuando se ha compartido semejante cosa con una mujer, primero como Inés, y después como una Madre de Plaza de Mayo”, aseguró.
El historiador, escritor y periodista, Osvaldo Bayer, afirmó: “podrá durar mucho tiempo, pero finalmente triunfa la ética. Fíjense ustedes, quien iba a decir, el recuerdo a través de las Madres, de los hijos. A ellos los estamos recordando, en ellos estamos pensando”.
“Y aquí Lolín, Inés, Beba. Qué heroínas. Pusieron el rostro, lucharon hora tras hora. Les seguí la ruta desde lejos. Inés estuvo en Alemania visitando también, hablando a los europeos de lo que era la desaparición de personas, a quien los europeos llaman la muerte argentina”, completó.
Recordó a sus amigos Francisco Paco Urondo, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti.
 “A tales hijos, tales madres, qué valentía, qué coraje. Y esa Azucena Villaflor y las otras dos madres, tirarlas vivas desde aviones al río. ¡Cuánta perversión, cuánta cobardía! Si eran tres pobres viejas valientes. Tres pobres viejas que solamente querían saber dónde estaban sus hijos y nuestros militares las tiraron vivas desde aviones al mar. ¿Cómo podemos explicar esto nosotros?”, señaló el escritor.
Fue contundente al referirse a los genocidas: “de los desaparecedores jamás habrá nada, solamente el enorme desprecio de la historia y de la sociedad y de las próximas generaciones”.
“Más hermoso, imposible”, expresó Inés, al culminar la celebración. “Le damos las gracias hoy, que se encuentra presente entre nosotros a Irene Mujica (hija de Beba), que permanentemente Beba nos acompaña en todos los lugares.Porque cuando ella partió, un 26 de marzo, el 24 de marzo a la mañana nos decía: vayan a la marcha, yo estoy bien, vayan a la marcha, cumplan con lo que tienen que hacer. Y ella se fue el 26 sabiendo que habíamos hecho la marcha”, rememoró.
Agregó Inés: “Nosotras empezamos la militancia de muy grandes, muy grandes. ¿Y por qué empezamos la militancia de grandes? Éramos la señora de la casa, qué trabajábamos para el barrio, trabajábamos para la comunidad, y de repente tuvimos que hacer otra cosa. Otra cosa que han pasado 35 años y seguimos en la calle, en los juicios, en todos los lugares, pidiendo verdad y justicia”.
Subrayó el apoyo del obispo Jaime de Nevares y su mensaje: “Madres, no bajen los brazos”.
El cierre fue de Lolín: “ese cariño que ustedes nos dan es el que nos sostiene, ese compromiso inclaudicable que tenemos. Hay una palabra que a las Madres nos llena de orgullo y es la coherencia. Seguimos siendo independientes de palabra, de acción y económicamente”.
“Con aciertos y errores, somos eso. Una minoría que transformó lo individual en lucha social y política con una sola arma: el pañuelo.Contra la indiferencia, la amnesia voluntaria y el olvido”, concluyó, tomándose los codos, en gesto de fraterno abrazo.

Fuente: Diario 8300 www.8300.com.ar

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