Ayer por la noche, en un colmado salón de actos de la
escuela 201, las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle celebraron
sus 35 años con la presentación del libro: “Ni un paso atrás, testimonio
de vida y de lucha”. Asistió a la jornada el historiador y periodista, Osvaldo
Bayer.
Precedidas por una ruidosa batucada, ingresaron minutos
antes de las 20, Inés Ragni y Lolín Rigoni. “Los tamboriles”, como describió
Lolín, se mezclaron con el vigoroso grito: “Madres de la Plaza , el pueblo las
abraza”.
El lugar de los festejos fue el salón de actos de la escuela
201, ubicada en Salta y Belgrano de la ciudad de Neuquén. Anahí Pereira y su
banda musicalizaron la noche, en la que se presentó el libro: “Ni un paso
atrás, testimonio de vida y de lucha”. Las autoras -Emilse Kejner, María
Cecilia Azconegui y Miriam Gasparini- relataron los encuentros con Lolín e
Inés, y recorrieron brevemente la obra que atesora la vívida historia de estas
mujeres.
Saludaron a las Madres el padre Rubén Capitanio y Liliana
Obregón, quien prologó el libro, referentes de organismos de Derechos
Humanos -Hijos, Zainuco, el Grupo de Apoyo, Ceprodh- representantes de
sindicatos- Aten y Ceramistas- de partidos políticos.
En todo momento estuvo presente Beba Mujica, integrante del
grupo, ya fallecida. Especialmente cuando la mencionó la directora
de radio comunidad “Enrique Angelelli”, donde las Madres tienen la
audición “La Plaza ”
desde hace 25 años.
Las palabras más emotivas fueron las de Oscar Ragni, de
la Corriente
por los Derechos Humanos de Neuquén y compañero de Inés. Dijo: “esa experiencia
que vivimos juntos yo no puedo separarla y decir qué sentí o qué me pasó,
porque no sería correcto, no diría la verdad, me faltaría la otra
parte, y la otra parte es Inés”. Y añadió: “Las Madres tienen un
valor agregado, y es eso, mamá. Y la militancia de mamá no es cualquier
cosa”.
“Ya antes que nos
echaran a la calle a luchar por esto teníamos años compartidos, felizmente con
la familia, los cuatro. Después vino lo otro. Y después
fuimos conociéndonos entre los dos, distintas facetas de cada uno. No
pretendo hablar en primera persona, pero quiero con esto que entiendan que
es un poco difícil hablar con objetividad cuando se ha compartido
semejante cosa con una mujer, primero como Inés, y después como una Madre de
Plaza de Mayo”, aseguró.
El historiador, escritor y periodista, Osvaldo Bayer,
afirmó: “podrá durar mucho tiempo, pero finalmente triunfa la
ética. Fíjense ustedes, quien iba a decir, el recuerdo a través de
las Madres, de los hijos. A ellos los estamos recordando, en ellos estamos
pensando”.
“Y aquí Lolín, Inés, Beba. Qué heroínas. Pusieron el rostro,
lucharon hora tras hora. Les seguí la ruta desde lejos. Inés estuvo en Alemania
visitando también, hablando a los europeos de lo que era la desaparición de
personas, a quien los europeos llaman la muerte argentina”, completó.
Recordó a sus amigos Francisco Paco Urondo, Rodolfo Walsh,
Haroldo Conti.
“A tales hijos, tales
madres, qué valentía, qué coraje. Y esa Azucena Villaflor y las otras
dos madres, tirarlas vivas desde aviones al río. ¡Cuánta perversión, cuánta
cobardía! Si eran tres pobres viejas valientes. Tres pobres viejas que
solamente querían saber dónde estaban sus hijos y nuestros militares las
tiraron vivas desde aviones al mar. ¿Cómo podemos explicar esto
nosotros?”, señaló el escritor.
Fue contundente al referirse a los genocidas: “de los
desaparecedores jamás habrá nada, solamente el enorme desprecio de la historia
y de la sociedad y de las próximas generaciones”.
“Más hermoso, imposible”, expresó Inés, al culminar la
celebración. “Le damos las gracias hoy, que se encuentra presente entre
nosotros a Irene Mujica (hija de Beba), que permanentemente Beba nos acompaña
en todos los lugares.Porque cuando ella partió, un 26 de marzo, el 24 de marzo
a la mañana nos decía: vayan a la marcha, yo estoy bien, vayan a la marcha,
cumplan con lo que tienen que hacer. Y ella se fue el 26 sabiendo que
habíamos hecho la marcha”, rememoró.
Agregó Inés: “Nosotras empezamos la militancia de muy
grandes, muy grandes. ¿Y por qué empezamos la militancia de
grandes? Éramos la señora de la casa, qué trabajábamos para el
barrio, trabajábamos para la comunidad, y de repente tuvimos que
hacer otra cosa. Otra cosa que han pasado 35 años y seguimos en la calle,
en los juicios, en todos los lugares, pidiendo verdad y justicia”.
Subrayó el apoyo del obispo Jaime de Nevares y su mensaje:
“Madres, no bajen los brazos”.
El cierre fue de Lolín: “ese cariño que ustedes
nos dan es el que nos sostiene, ese compromiso inclaudicable que tenemos. Hay
una palabra que a las Madres nos llena de orgullo y es la coherencia.
Seguimos siendo independientes de palabra, de acción y económicamente”.
“Con aciertos y errores, somos eso. Una minoría que
transformó lo individual en lucha social y política con una sola arma: el
pañuelo.Contra la indiferencia, la amnesia voluntaria y el olvido”,
concluyó, tomándose los codos, en gesto de fraterno abrazo.
Fuente: Diario 8300 www.8300.com.ar

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