Elsa Kristensen, Isabel Trinidad Álvarez y Edgardo Kristenen
dieron los detalles del secuestro, la desaparición y torturas de Carlos
Kristensen, un productor de Cipolletti que el 24 de marzo de 1976, por la
tarde, fue arrancado de su casa luego de un allanamiento donde se llevaron los
libros de su casa.
“Carlos era lector y escribía mucho; tenía una gran
biblioteca, tres paredes de libros, desde el techo hasta el piso”, dijo Elsa
Kristensen, al término de más de dos horas de declaración de Eduardo
Buamscha, quien compartió con Kristensen la mayor parte del cautiverio en los
penales de Neuquén y de Rawson durante la dictadura.
Elsa Kristensen, licenciada en Servicio Social jubilada,
dijo que se enteró del secuestro de su hermano por su cuñada (ya
fallecida) quien le explicó que el mismo día el golpe camiones del ejército se
llevaron su biblioteca. Como ella trabajaba en la Justicia en 1976 buscó
ayuda en varios abogados, pero todos le dijieron que nada se podía hacer, hasta
que uno de ellos, el doctor Galeano, le recomendó ir a ver al jefe de
Inteligencia del Comando, Oscar Lorenzo Reinhold.
“Reinhold me dijo que mi hermano estaba muy bien atendido”,
recordó. Luego llegó el turno de hablar con el jefe de personal del Comando,
mayor Luis Alberto Farías Barrera, quien “me dijo que me quedara tranquila, que
ya lo iba a poder ver en la U 9.
Fui a verlo allá y en una de esas visitas mi hermano me dijo que había sido muy
torturado, “el lo sintió como una cosa salvaje que le habían hecho”, recordó.
También lo fue a visitar al penal de Rawson donde le
describió por segunda vez ”que lo torturaron mucho y que habia un médico
presente”, porque en determinado momento ordenó que pararan, que no podia más.
“Carlos trabajabaen las chacras de mi padre y de mi hermano,
escribía algunos artículos para un diario; no estaba afiliado a ningún partido,
él luchaba por la igualdad y un mundo mejor, pero no estaba afiliado en ningún
partido”, reiteró.
Agregó que cuando salió exiliado a Dinamarca (porque su
padre era danés y logró la opción para salir del país desde la cárcel en 1979)
la organización que lo recibió como refugiado político se encargó de hacer un
examen médico exhaustivo, que le detectó serios problemas lumbares por los
cuales “o se iba a quedar paralítico o se le cortaría la médula. Cuando estuve
con él en Dinamarca fuimos a visitar un monumento enorme y Carlos me dijo,
vamos un poco para atrás para que pueda ver, porque no puedo levantar la
cabeza; el tenía ese castigo de por vida, y lo tuvo de la tortura, antes nunca
tuvo eso”, señaló.
Isabel Álvarez declaró en tercer lugar. Esposa de Edgardo
Kristensen, cuñada de Carlos y de Elsa, es pediatra. Como médica,
le explicó al Tribunal cómo las torturas, en su opinión, habrían desencadenado
la repentina muerte de su cuñado durante su exilio en Dinamarca.
Álvarez también hizo referencia a la detención de su marido
Edgardo el 2 de julio de 1976 (caso que fue a juicio en 2008) y que para
determinar su paradero los días en que permaneció desaparecido, pensó en acudir
a Hilarión de la Pas
Sosa -uno de los acusados en este juicio- , ya que por su
profesión de médica pediatra lo conocía porque realizaban guardias juntos
cuando él se desempeñaba como obstetra en el hospital Castro Rendón.
Dijo que con el golpe militar, Sosa pasó a ser “de un
médico común como cualquier otro, a subsecretario de Salud”. Cuando fue a
verlo, en la subsecretaría, la recibió en un pasillo, con uniforme
militar, y le dijo que “no podía averiguar nada sobre ese tema”.
Informó que en el Comando, había sido recibida por Luis
Alberto Farías Barrera quien “nunca decía nada” y que la única información que
le daban era que se encontraba “demorado por averiguación de antecedentes” y
que su cuñada Elsa Kristensen había podido llegar a Oscar Reinhold, pero en su
caso no se lo habían permitido.
Dijo que supo de la detención de Carlos Kristensen por los
dichos de su esposa María Iribarne y también por los dichos de la hija de
Iribarne, de 17 años, que estaban presentes cuando el 24 de marzo de 1976
personal de las Fuerzas Armadas realizó un allanamiento en la vivienda de la
familia en Cipolletti. También estaba el hijo de Carlos y de María, que en ese
tiempo tenía 4 años.
Allí secuestraron libros y luego dos efectivos se
presentaron para arrestarlo, llevándolo a Carlos a la Comisaría de esa
ciudad y trasladándolo al día siguiente a la sede de la Policía Federal de
Neuquén y días más tarde al Comando. Luego lo llevaron a la U 9 y finalmente al penal de
Rawson, en septiembre de ese mismo año. Siempre bajo custodia de la policía federal,
lo trasladaron al aeropuerto de Ezeiza desde donde partió en exilio a
Dinamarca.
Dijo que el mismo Carlos, cuando retornó a la Argentina en 1984,
le contó sobre las torturas a las que había sido sometido y que en una de esas
sesiones perdió el conocimiento a causa de un paro cardíaco, provocado por el
sometimiento a la picana eléctrica. También contó que había sido torturado y
golpeado en todos los lugares en los que había estado detenido.
Álvarez explicó que en Dinamarca fue recibido por una organización
que se encargaba de asistir a exiliados políticos, quienes le proveyeron de una
vivienda, un trabajo como portero de una escuela y le enseñaron el idioma.
Apenas arribado al país nórdico, a Kristensen le realizaron una revisación
médica completa para determinar el estado de su salud y observaron una lesión
en su columna vertebral, en la zona cervical, que le habría causado una
parálisis motora y sería la causa de su muerte súbita.
Por otra parte, la testigo informó que durante sus visitas
en la U 9, había
tenido contactos con familiares de Juan Delineo Méndez (desaparecido), quien
había compartido celda con su esposo durante su detención en esa unidad penal.
A su turno, Edgardo Kristensen brindó un testimonio muy
emotivo que se centró principalmente en el estilo de vida y los valores que
pregonaba su hermano. Dio detalles de su detención y dijo que habían estado
detenidos simultáneamente en la U 9,
y que durante ese período tuvo la oportunidad de conocer a Delineo Méndez con
quien compartió celda, a Ramón Jure, Pedro Justo Rodríguez, Eduardo Buamscha,
Orlando Cancio, Javier Octavio Seminario Ramos, Francisco Tomasevich, Lara y
Miguel Ángel Pincheira, pero lamentablemente no podía recordar otros nombres.
Edgardo Kristensen también presentó al Tribunal un
escrito de su hermano en el que relató su época en el exilio y las condiciones
a los que se lo había sometido durante su detención, explicando que en el mismo
se reflejaba su pensamiento y “su profundo sentido cristiano”, destacando que
sus familiares creen que el motivo por el cual fue detenido pudo deberse a que
“durante toda su vida, Carlos tuvo el profundo deseo de una sociedad mejor y un
mundo más justo”. A tal solicitud el Tribunal determinó que lo analizará y
consultará con las partes para su inclusión.
Fuente: Sindicato de Prensa. www.spnqn.com.ar/juicio - Foto: Oscar Livera

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